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La Zona Sagrada

Cuando nació Refugio, varias tradiciones se juntaron, y surgieron otras nuevas. Entre ellas están la de nombrar diferentes áreas de Refugio, y dar nombre a sus habitantes, tanto fauna como flora. Quizás la mas bella de estas áreas es "La Zona Sagrada", un pequeño pedazo de tierra al borde Norte, directamente conectado, por canal principalmente abierto, al Río Grande, conocido por nuestros vecinos del Sur como "Río Bravo". Tiene la magia de, "Viene el Agua", la canción de Holly Near. Cuando la válvula se abre, un verdadero geiser se dispara, y abriendo y cerrando las diversas secciones de los canales internos, un torrente de agua, completo con peces y otros residentes del río, es dirigido para irrigar los campos, los bosques, o para llenar y repoblar nuestra laguna.

A la entrada de las aguas creció un magnífico sauce. Al tiempo de la fundación de Refugio, ese sauce era el árbol más imponente y bello de los muchos árboles nativos. Estando tan junto al agua crecía y crecía, dominando el paisaje. En 1989, un Oglala Sioux nos recordó que estábamos celebrando el primer centenario de la muerte de nuestro Abuelo Illotake Tatanka - Toro Sentado, que guió al pueblo por "El Camino de Las Lágrimas," y que nos pidió nos preparáramos para el día que los hijos del opresor vengan a pedir perdón. Nuestro Abuelo pidió tengamos el coraje de abrir los brazos en bienvenida, y continuar juntos el camino. Nuestro amigo también nos recordó que el sauce es protector del pueblo. De ese modo, nuestro bello sauce, con sus amplias y generosas ramas, se convirtió en Illotake Tatanka, el protector de Refugio del Río Grande.

Pero su misma ubicación hacía vulnerable a Illotake Tatanka. Está muy cerca del canal, y con la erosión de la tierra de sus raíces, él empezó a reclinarse en esa dirección. Al reclinarse, la masa de sus raíces, salía de la tierra. Los refugiados decidieron tratar de salvarlo. Uno de ellos, "El Cuñado", sugirió cavar pozas al lado del canal. La tierra que se removiera sería colocada sobre la estructura de las raíces, manteniéndola con el peso, y (tenían la esperanza) asegurándolo en su lugar. "Has cavado pozas o piscinas alguna vez?" otro preguntó. Nadie había vivivo jamás en un lugar con tales amenidades. El Cuñado se azoró, y abandonó apurado el lugar.

Al siguiente día, El Cuñado regresó. "Nunca he cavado una poza," admitió, "pero he cavado tumbas. No debe ser muy diferente." Así los refugiados empezaron a sacar vida de la muerte. Cavaron tres huecos grandes - moviendo lo que podría haber sido una tonelada de Tierra sobre la masa de raíces de Illotake Tatanka. En un área, ensancharon y profundizaron el canal, creando una poza para los jóvenes de espíritu: imaginaron a los niños subiendo a un Mesquite, y saltando de sus ramas a las aguas corrientes. Una poza más pequeña era para los animales salvajes. Se plantarían allí totoras y yerbas salvajes. La tercera está a un lado. Es un poco recluída, para los bebes y sus mamás. Conectaron las pozas con puentes de Tierra sobre cubos de concreto. "Así uníamos las tumbas de las víctimas de los Escuadrones de la Muerte en nuestros pueblos, para que sus manos se toquen en la muerte y se hagan compañía," dijo El Cuñado. Sus ojos cayeron. "Por eso trataban de matarme. Por eso estoy aquí." Así nació La Zona Sagrada.

Vecinos empezaron a llegar. Primero llegaron "Las Mujeres Fuertes." Unas jóvenes voluntarias de Refugio fueron a Guatemala. Al volver, trajeron una colección de pequeñas muñecas Guatamaltecas. En la frontera, un Agente de Immigración preguntó, "Y que son éstas?" "Estas son unas mujeres fuertes, que llevamos para que acompañen a las mujeres fuertes de de Refugio." contestaron. El movió la cabeza y no preguntõ nada más. ellas decidieron que Las Mujeres Fuertes deben estar en La Zona Sagrada, y plantaron una serie de palmeras, al lado de una poza. El Año pasado, una de Las Mujeres Fuertes hospedo una familia de Orioles de Altamira.

Luego, murió Raquel Orendáin, una de Las Mujeres Fuertes del Valle. Durante la amarga lucha de los campesinos, cuando algunos sugerían que se llame a La Migra para que lleven a los rompe huelgas que los patrones reclutaban en el otro lado del Río Bravo, élla abanderó su causa: "No los deporten!" clamaba "Organicémonos!: Los refugiados decidieron que Raquel también tuviera su hogar en La Zona Sagrada. Otra nativa del Valle, una Palma Sabal, fué escogida y sembrada en su honor frente a Illotake Tatanksa y a Las Mujeres Fuertes, al otro lado del canal de agua.

Con el tiempo, Illotake Tatanka continuó creciendo, y reclinando. Eventualmente se sentó, su masivo tronco uniendo dos de las pozas. Hoy los chiquillos pueden saltar de su reclinado torso a las aguas tranquilas, mientras sus herman@s mayores se tiran del Mezquite más alto. Nuevas ramas han nacido, e Illotake Tatanka es hoy una línea de sáuces jóvenes, juntando así el pasado con el futuro.

Y más vecinos llegaron. Una semilla de Mango que cayo causalmente en una depresión de Tierra es ahora Herbert Anaya, el mártir que fué coordinador de la Comisió'n de Derechos Humanos, no-gubernamental, de El Salvador. Una Magnolia honra a mi padre, que me dió su amor por la Tierra y por sus Criaturas, y su compromiso para servirlas. Un Pino conmemora al Reverendo Maurice McCrackin, inspiración para todos nosotros, quizás mejor recordado por trepar las barandas de La Casa Blanca, protestando la Guerra del Golfo Pérsico, en sus 85 años. el llamó una vez a REFUGIO, "isla de esperanza y fé en medio de la tormenta, acto permanente de resistencia pacífica."

La semana pasada, la Tierra se regocijó con la tan esperada llegada de las lluvias; y hoy, ron Ridenhour vino a su hogar en La Zona Sagrada. Lo encontramos al día siguiente de su muerte. Siempre hemos buscado un árbol de Guayaba, de la variedad que da frutos, y finalmente lo descubrimos en un vivero, en Brownsville. El pasó el largo verano, extraordinariamente cálido y seco, en una macetero junto al canal, y lo hizo remarcablemente bién. Incluso dió tres pequeñas frutas, una de las cuales sigue después del transplante y poda necesaria. Ahora vive junto a Herbert Anaya, el reportaje de cuya tortura Ron trajo al pueble Norteamericano. Mira directamente al Reverendo McCrackin, con quién él compartió su despreciao por la guerra. Y cerca de él, como en la vida, están Las Mujeres Fuertes a quién él tanto amó - y que también lo amaron tanto.


Lisa S. Brodyaga
12 de septiembre de 1998
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